Nueva Delhi y la ambición de India: ¿Están preparados para unos JJOO en 2036?
Javier Nieto
septiembre 4, 2025

India oficializó en 2023 su interés en organizar los Juegos Olímpicos de 2036, con Nueva Delhi como ciudad candidata, y ahora se ha sumado también a la carrera por acoger los Juegos de la Commonwealth de 2030. En paralelo, la pugna internacional por los Juegos Olímpicos parece encabezada por Doha, que ya albergará los Juegos Asiáticos de 2030 y dispone de la mayor parte de las infraestructuras necesarias. Además de Qatar, también han mostrado interés países como Turquía, Alemania, Egipto, Indonesia y México, todos en distintos grados de preparación y con estrategias que, en algunos casos, parten de bases más consolidadas que la India.

Nueva Delhi contaría con un legado de instalaciones deportivas procedente de los Juegos Asiáticos de 1951 y 1982 y de los Juegos de la Commonwealth de 2010. Entre ellas figuran el Estadio Jawaharlal Nehru (inaugurado en 1982 y renovado en 2010), el Complejo Deportivo Indira Gandhi (1982) o el Estadio Major Dhyan Chand (renovado en 2010). Sin embargo, se trata de infraestructuras con más de una década de antigüedad y que requerirían una inversión profunda para alcanzar los estándares que exige el Comité Olímpico Internacional -COI-. A día de hoy, India no ha presentado un plan financiero detallado ni ha asegurado públicamente los fondos necesarios para esa modernización.

La experiencia de Nueva Delhi en grandes eventos

Los grandes precedentes de la capital india se remontan a los Juegos de la Commonwealth de 2010, el último evento multideportivo de escala mundial celebrado en la ciudad. Desde entonces, Nueva Delhi ha albergado competiciones de nivel internacional como el Campeonato Mundial Femenino de Boxeo en 2006, 2018 y 2023, así como el Campeonato Mundial de Hockey Masculino en 2010 y el Mundial Junior Masculino de Hockey en 2013, pero de menor alcance en comparación con un ciclo olímpico. En 2025 recibirá el Campeonato Mundial de Para Atletismo, que servirá como banco de pruebas para algunas instalaciones, aunque no deja de ser un evento de escala mucho más reducida que unos Juegos Olímpicos.

La experiencia en Fórmula 1, disputada entre 2011 y 2013 en el circuito de Buddh, ilustra además las dificultades administrativas y fiscales que pueden afectar a la continuidad de grandes campeonatos en India. Las disputas tributarias que precipitaron la salida del Gran Premio siguen siendo un aviso de la necesidad de reformas regulatorias para garantizar estabilidad a largo plazo en proyectos de envergadura olímpica.

Doha, primera en la carrera

Doha, con su candidatura oficial, ha marcado distancia al presentar un proyecto que asegura disponer ya del 95% de la infraestructura necesaria, respaldado por la experiencia del Mundial de Fútbol de 2022 y con la garantía añadida de los Juegos Asiáticos de 2030. Este escenario la sitúa en ventaja en la carrera hacia 2036.

Otras candidaturas avanzan en paralelo. Turquía confía en Estambul, que organizará los Juegos Europeos de 2027 como parte de una estrategia para demostrar capacidad en multieventos. Alemania, a través de su Comité Olímpico -DOSB-, mantiene un proceso interno de consulta ciudadana para definir su modelo de candidatura. Indonesia ha trasladado su interés en vincular los Juegos a su nueva capital Nusantara, en desarrollo, mientras que Egipto y México también han mostrado intención de presentar proyectos. En este contexto, India aparece como aspirante, pero con retraso en planificación y sin haber asegurado aún las garantías económicas necesarias.

Logística, clima y contexto socioeconómico

Nueva Delhi ofrece conectividad aérea con el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi, uno de los diez más transitados del mundo, y pronto sumará la nueva infraestructura de Noida, lo que refuerza su capacidad logística. Sin embargo, factores como los episodios de contaminación atmosférica y el calor extremo en determinados meses condicionan el calendario y obligarían a establecer protocolos específicos de salud y seguridad para atletas y público.

En el plano socioeconómico, la región metropolitana de Delhi supera los 30 millones de habitantes, lo que la convierte en una de las áreas urbanas más pobladas del planeta. Según los indicadores oficiales, la pobreza multidimensional afecta a alrededor del 3,4% de su población, una cifra baja en comparación con la media nacional, que se sitúa en el 15%. No obstante, en términos absolutos, millones de personas permanecen en situación de vulnerabilidad. Este contraste plantea el reto de equilibrar el esfuerzo financiero en infraestructuras deportivas con las prioridades sociales de una urbe en crecimiento constante.