El jugador suizo-filipino de curling Marc Pfister tuvo que apartarse del hielo hace unos años para someterse a quimioterapia. Ahora encabeza un proyecto histórico: lograr que Filipinas se clasifique por primera vez para unos Juegos Olímpicos de Invierno, los de Milano-Cortina 2026.
Su historia, marcada por la enfermedad y la resiliencia, se entrelaza con la de un grupo de compatriotas que, desde 2023, decidieron representar a la nación insular en un deporte que muchos filipinos apenas conocían. “Clasificarnos para los Juegos Olímpicos es nuestro gran objetivo, nuestro gran sueño”, resume Pfister.
De una broma en WhatsApp a un equipo nacional
Todo comenzó casi como una anécdota. Pfister, su hermano Enrico Pfister y Christian Haller, mantenían un grupo de WhatsApp llamado ‘Team Philippines’. “Era más una broma que otra cosa”, recuerda el skip. Pero el proyecto tomó forma cuando apareció Alan Frei, empresario retirado que buscaba un reto deportivo y comenzó a entrenar curling como parte de su proceso “De obeso a los Juegos Olímpicos”. “Dijimos: ‘¿Por qué no? Necesitamos uno más’”, comenta Pfister entre risas. Poco después, los cuatro formarían el primer equipo masculino de curling de Filipinas, con Frei como lead y Pfister como capitán.
La trayectoria del conjunto ha sido meteórica. En 2023, apenas meses después de su formación, recibieron una invitación de última hora para disputar la B-División del Campeonato Pan Continental tras la retirada de Kazajistán. Contra todo pronóstico, terminaron en segundo lugar.

Un año más tarde, en 2024, regresaron y se proclamaron campeones de la categoría, asegurando su ascenso a la A-División y, con ello, su clasificación para el Pre-Olympic Qualifying Event 2025, que se celebra esta semana en Curl Aberdeen, Escocia. Allí, los tres primeros equipos accederán al torneo final de clasificación olímpica en Kelowna (Canadá), donde solo dos naciones obtendrán los últimos billetes para Milán-Cortina 2026.
En los Juegos Asiáticos de Invierno de Harbin, en la República Popular China, el conjunto filipino sorprendió al vencer a potencias como Japón, la República de Corea y los anfitriones chinos para conquistar el oro. “Hay mucho apoyo, pero también muchas preguntas sobre qué es el curling”, admite Pfister. “Tenemos que mostrarlo para que la gente lo entienda”.
La batalla personal contra el cáncer
Para Pfister, cada piedra lanzada sobre el hielo tiene un significado especial. Su carrera quedó interrumpida cuando fue diagnosticado con cáncer durante su etapa en la selección suiza. “Tuve que parar durante seis meses por la operación y la quimio”, explica. “Llegué a jugar un clasificatorio sin pelo, muy enfermo, y lo perdimos por poco”.
La enfermedad le llevó a pensar en abandonar el deporte. “Hubo un punto en que pensé en dejarlo, porque el sueño olímpico se había acabado”, confiesa. Pero el apoyo de su entorno le devolvió la motivación: su hermano y sus compañeros se raparon en solidaridad. “La mayoría de las personas a mi alrededor son jugadores de curling, así que tenía que volver al hielo”, dice sonriendo.
Hoy, el equipo formado por Marc y Enrico Pfister, Christian Haller, Alan Frei y el alterno Brayden Carpenter se prepara para medirse a selecciones con más recursos, pero con la ilusión intacta. Las sesiones de entrenamiento ya no son diarias como en Suiza, sino los fines de semana y por las tardes, pero el objetivo sigue siendo el mismo. “Estamos trabajando duro y queremos conseguirlo. Sería un gran sueño”, afirma Pfister, consciente de que el simple hecho de competir por una plaza olímpica ya supone un logro histórico para Filipinas.
