Malawi recibe el primer curso de balonmano playa de Solidaridad Olímpica por parte de la IHF
Juan José Saldaña
agosto 29, 2025

El deporte no solo se mide en medallas o victorias, también en las oportunidades que crea para transformar vidas. En Malawi, un país que respira pasión y energía, el balonmano playa encontró una nueva orilla para crecer gracias a la iniciativa de Solidaridad Olímpica (OLSOL). Este programa, que une al Comité Olímpico Internacional (COI), la Federación Internacional de Balonmano (IHF) y las federaciones nacionales, ha dado un paso histórico al capacitar a nuevos entrenadores en un entorno donde el acceso a formación de calidad puede marcar la diferencia.

Entre el 8 y el 11 de agosto de 2025, la ciudad de Salima, a orillas del lago Malawi, se convirtió en un punto de encuentro para 20 participantes que compartieron no solo aprendizajes técnicos, sino también sueños y esperanzas de impulsar este deporte en sus comunidades. Cinco mujeres y quince hombres, todos con una motivación común: abrir las puertas del balonmano playa a nuevas generaciones y demostrar que en África el futuro del deporte también se escribe en la arena.

Un curso con propósito más allá de la técnica

El seminario estuvo liderado por Wael Aly, reconocido conferenciante de la IHF y seleccionador nacional de Egipto, quien guió a los asistentes en un programa que combinó teoría y práctica de manera equilibrada. Durante cuatro días intensivos, los entrenadores en formación trabajaron sobre fundamentos esenciales: desde las reglas y tácticas del balonmano playa hasta la gestión de equipos y el desarrollo de atletas. El aprendizaje no quedó en el aula; en la orilla del lago, la arena se transformó en un laboratorio vivo donde se pusieron en práctica las enseñanzas a través de ejercicios, entrenamientos y escenarios de juego reales.

Este enfoque permitió a los participantes vivir el deporte en su máxima expresión: sentirlo, aplicarlo y entender cómo transmitirlo. La experiencia no solo elevó sus competencias técnicas, sino que también reforzó la confianza necesaria para liderar en sus comunidades, con la certeza de que ahora cuentan con las herramientas para guiar a la próxima generación de jugadores.

Inclusión, equidad y un legado en construcción

El curso también destacó por su compromiso con la inclusión y la diversidad. La participación de mujeres en el programa reflejó la visión de la IHF y Solidaridad Olímpica de promover la equidad de género y abrir espacios de liderazgo deportivo femenino en un contexto donde estas oportunidades suelen ser limitadas. En Malawi, esta señal de apertura tiene un valor profundo: no se trata solo de entrenar entrenadores, sino de dar voz y protagonismo a quienes históricamente han tenido menos acceso.

Con la certificación otorgada por la IHF, los 20 participantes se convirtieron en referentes en sus comunidades, listos para expandir el balonmano playa y fortalecer sus estructuras locales. Más allá de lo deportivo, este curso sembró la semilla de un legado: formar entrenadores que inspiren, que construyan equipos de base y que eleven el perfil del balonmano en Malawi. Así, iniciativas como esta demuestran que el deporte, cuando se acompaña de educación y cooperación internacional, puede ser un puente hacia la esperanza, la equidad y el progreso colectivo.