Las reformas que dejan unos JJOO y que hacen más fácil la vida cotidiana
Javier Nieto
agosto 29, 2025

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos transcienden más alla de los competición deportiva, también se convierten en catalizadores de cambios que mejoran la vida cotidiana de millones de ciudadanos en las ciudades anfitrionas. París 2024 es el último ejemplo, pero Londres 2012, y años antes en Barcelona 1992, también son ejemplos de citas que supusieron un antes y un después en materia de accesibilidad, infraestructura y movilidad urbana.

El programa “Change Starts with Sport” y la celebración del tercer mayor acontecimiento deportivo mundial propiciaron un plan de inversiones que ha modernizado el transporte público parisino. Antes de la organización de los Juegos, la ciudad presentaba importantes barreras de accesibilidad. El impulso olímpico transformó esa realidad con un efecto prolongado en el tiempo.

Según el Ayuntamiento de París, 350.000 personas con discapacidad visitaron la ciudad durante los Juegos, y cada año unas 185.000 se benefician de las mejoras impulsadas gracias al legado del evento.

Un legado en infraestructuras y transporte público

Desde 2016, Île-de-France Mobilités —autoridad responsable de coordinar el transporte en la región— ha invertido más de 2.400 millones de euros en accesibilidad y confort. Gracias a ello, 300 estaciones de tren y RER son hoy accesibles, frente a las 137 de 2015, lo que representa el 97% del tráfico de pasajeros. Entre ellas destaca la estación de Saint-Denis, remodelada con una inversión de 165 millones de euros para atender a 27 millones de viajeros anuales.

El impacto alcanza también a la red de superficie: la accesibilidad es total en autobuses y tranvías, con 59 líneas, ocho tranvías y 1.750 paradas adaptadas. Más de 27.000 empleados de la RATP asisten a pasajeros con discapacidad cada día, reforzando la independencia y movilidad de miles de personas.

La mejora del día a día en la accesibilidad

Los beneficios del legado olímpico no se limitan al transporte ferroviario. En París, el número de taxis accesibles se ha multiplicado por cuatro, alcanzando las 1.000 unidades disponibles. Las plazas de aparcamiento adaptado también aumentaron un 20%, hasta 5.400. Paralelamente, cada mes se suman dos o tres estaciones accesibles a la red de Île-de-France Mobilités, y todas las nuevas líneas y trenes incorporan criterios universales de accesibilidad.

Además, el legado se refleja en proyectos urbanos como la reconversión de la Villa Olímpica de Saint-Denis, que se transformará en un barrio con viviendas privadas, sociales y para estudiantes, oficinas y zonas verdes, con capacidad para 6.000 residentes y trabajadores. También la limpieza del río Sena, con 1.400 millones de euros invertidos, ha devuelto al cauce un uso ciudadano con áreas de baño previstas para 2025.

Ejemplos pasados de transformación olímpica

Londres 2012 permitió una renovación sin precedentes en el Este de la ciudad. El antiguo alojamiento de atletas se convirtió en el East Village, un barrio con 2 818 viviendas, 1 379 de ellas de prrtección oficial o precios regulados, además de escuela, clínica y espacios comerciales. Instalaciones como el Lee Valley VeloPark y el London Aquatics Centre pasaron a uso público, ofreciendo velódromo, rutas ciclistas y piscinas abiertas a los ciudadanos.

Barcelona 1992 marcó un punto de inflexión en la transformación urbana de la capital catalana. La Villa Olímpica se construyó en Poblenou, recuperando un espacio industrial degradado y convirtiéndolo en el primer barrio residencial frente al mar. El frente marítimo se abrió con parques, paseos y equipamientos deportivos, además de mejoras en infraestructuras clave como el aeropuerto de Barcelona, la estación del Norte y el puerto de Barcelona, que pasaron a formar parte de la vida cotidiana de la ciudad.

El futuro del metro parisino

Uno de los mayores retos sigue siendo el metro histórico de París, con más de un siglo de antigüedad. A comienzos de 2025, 29 estaciones eran plenamente accesibles, incluidas las 21 de la Línea 14 y ocho de la Línea 11. El programa “Metro para todos”, anunciado por Valérie Pécresse, presidenta de la región de Île-de-France, persigue adaptar toda la red en un horizonte de dos décadas y con una inversión estimada en 20.000 millones de euros.

El plan prevé añadir 68 estaciones accesibles para 2031, apoyado en estudios de viabilidad y una cartografía integral de la red. Un comité específico reúne a la Región Île-de-France, la Ciudad de París, la RATP y el Estado francés, junto con asociaciones de personas con discapacidad, para garantizar soluciones prácticas. Con obras previstas bajo la dirección técnica de la RATP, la financiación será compartida entre todas las instituciones implicadas.