La WNBA cerró su temporada 2025 con un nuevo empuje en seguimiento televisivo. Las Finales entre las Las Vegas Aces y las Phoenix Mercury, emitidas por ESPN, reunieron a una media de 1,5 millones de espectadores en sus cuatro partidos, con un pico de 1,9 millones en el primero. En el conjunto de los playoffs, la liga promedió 1,2 millones de seguidores por encuentro, lo que supone un incremento respecto a 2024 y continúa el crecimiento del interés por el baloncesto femenino en Estados Unidos.
Los datos sitúan a los playoffs de 2025 como los más vistos en la historia de ESPN para la competición, con un aumento interanual del 5 %. En temporada regular, los encuentros televisados alcanzaron un promedio de 1,3 millones de espectadores, un 6 % más que el año anterior. Parte de este crecimiento responde a un modelo de medición más amplio que combina paneles tradicionales con audiencias digitales y consumo fuera del hogar.
En la serie final, todos los partidos superaron el millón de espectadores, algo que solo se había producido en 1998 y 2024. El Juego 1 fue el más seguido con 1,9 millones, el registro más alto para una apertura de finales en casi tres décadas. El Juego 2 reunió a 1,3 millones de telespectadores, el Juego 3 a 1,2 millones y el Juego 4 a 1,4 millones, completando una serie de cuatro encuentros con cifras estables. Además, la emisión previa WNBA Countdown aumentó un 30 % su audiencia, reflejando una mayor atención del público hacia la cobertura integral de la liga.
Más peso de estrellas y NCAA
La comparación con el baloncesto universitario femenino ofrece una perspectiva útil para medir el alcance actual de la WNBA. La final de la NCAA 2025, que enfrentó a UConn y South Carolina, promedió 8,6 millones de espectadores, con un pico de 9,9 millones. Aunque en 2024 el campeonato había alcanzado los 18,9 millones y superado incluso la final masculina, el baloncesto femenino universitario sigue siendo una referencia mediática en Estados Unidos. En el contexto deportivo estadounidense, es habitual que las competiciones universitarias registren más audiencia que las ligas profesionales, incluida la NBA, debido a su tradición, estructura territorial y fuerte identidad local.
La atención mediática de la WNBA se explica por una combinación de factores deportivos y narrativos. En 2025, la liga mantuvo su seguimiento pese a la ausencia de Caitlin Clark, una de las grandes protagonistas de la temporada anterior. El crecimiento se apoya ahora en un grupo amplio de jugadoras reconocidas que actúan como referentes tanto en la pista como fuera de ella, entre ellas A’ja Wilson, Breanna Stewart, Sabrina Ionescu, Jewell Loyd, Nneka Ogwumike o la veterana Diana Taurasi, recién retirada. Este equilibrio entre figuras consolidadas y nuevas estrellas ha permitido diversificar el atractivo mediático y estabilizar las audiencias.
Más allá de la televisión tradicional, la WNBA continúa ampliando su presencia en plataformas digitales y redes sociales. En 2025, el promedio de audiencia en temporada regular creció un 6 % y la cobertura en streaming alcanzó su mayor volumen desde 2020, con un aumento sostenido de visualizaciones en ESPN+ y YouTube TV. La liga trabaja además con nuevas estrategias de marketing y difusión internacional, orientadas a captar audiencias jóvenes y a reforzar su proyección global. Este contexto confirma una tendencia hacia un seguimiento más constante y menos estacional.
Lo que viene para la WNBA
En el ámbito institucional, la WNBA afronta ahora la renegociación del convenio colectivo (CBA), cuyo plazo límite está fijado para el 31 de octubre. Las conversaciones con la asociación de jugadoras se centran en cuestiones salariales, reparto de ingresos y condiciones laborales. La comisionada Cathy Engelbert ha señalado que el objetivo es establecer un marco “que acompañe el crecimiento visible de la liga y garantice su sostenibilidad a largo plazo”. Aunque a día de hoy, hay mucha discrepancia entre jugadoras y comisionada.
De forma paralela, la liga se prepara para una ampliación prevista en 2026, coincidiendo con su 30.º aniversario. Las nuevas franquicias —los Toronto Tempo y las Portland Fire— formarán parte de una etapa de expansión que refuerza el proyecto a medio plazo. Varias organizaciones también se encuentran en proceso de selección de entrenadores principales, lo que abre una nueva fase deportiva y estructural. La WNBA avanza así hacia un escenario que combina estabilidad mediática, desarrollo institucional y crecimiento competitivo.
