Fabio Söhnel: de la jaula de MMA al baloncesto 3×3
Javier Nieto
septiembre 4, 2025

El austríaco Fabio Söhnel representa un caso singular en el deporte internacional. Tras una trayectoria en las artes marciales mixtas –MMA-, regresó al baloncesto para consolidarse como pieza clave del 3×3, disciplina bajo el paraguas de la Federación Internacional de Baloncesto -FIBA- e integrada en el programa olímpico del Comité Olímpico Internacional -COI-. Su recorrido evidencia cómo la exigencia de un deporte individual puede transformar el rendimiento en un formato colectivo de alta competición.

Durante sus años en las MMA, Söhnel descubrió la esencia del esfuerzo individual. “En MMA, no hay nadie que te salve. Es solo tú en la jaula”, recordó. Sin embargo, su incorporación al 3×3 puso de relieve un contraste decisivo: la importancia de la cohesión grupal. “No hay ego, solo jugar para el equipo”, subrayó tras el triunfo del Team Vienna en el World Tour de Debrecen.

El cuerpo como puente entre dos disciplinas

La experiencia adquirida en MMA resultó determinante en su adaptación al 3×3. “Mi cuerpo y mi pasado encajaban con el 3×3”, explicó el jugador que jugó desde pequeño al baloncesto. El control del centro de gravedad, la explosividad y la gestión de los contactos se tradujeron en una ventaja competitiva. “El físico y el trabajo de pies del MMA influyeron mucho. Me ayudan a poner pantallas fuertes, defender y ganar rebotes”, señaló.

El factor mental también se fortaleció en la jaula. La necesidad de mantener la calma en situaciones límite se trasladó a un calendario que, en 3×3, incluye competiciones semanales de alta exigencia. “En 3×3, es como jugar una final cada fin de semana”, afirmó. Esa preparación psicológica le ha permitido responder a un circuito caracterizado por la densidad de torneos, la acumulación de partidos en un mismo fin de semana y la presión constante de la clasificación mundial.

Lesiones, disciplina y la oportunidad de reinventarse

El desgaste físico de las MMA le llevó a replantear su carrera. El parón global de la pandemia supuso un punto de inflexión, en el que recuperó el vínculo con el baloncesto en Viena. “Tras dos o tres entrenamientos, volvió la motivación”, explicó. Posteriormente, también superó lesiones relevantes en 3×3, como la del tendón de Aquiles.

Más allá de los resultados, Söhnel identifica en la disciplina un nexo común entre las dos disciplinas. “No puedes confiarte con el éxito ni hundirte con la derrota”, apuntó. Este equilibrio, trabajado en las MMA, se trasladó al 3×3 como principio básico para sostener el rendimiento en el circuito internacional.

Humildad y aprendizaje en el camino olímpico

El aprendizaje adquirido en la jaula se tradujo en humildad y capacidad de mejora continua. “MMA me enseñó a buscar la paz interior y a centrarme en mi trabajo”, explicó. En 3×3, esa mentalidad se refleja en la ausencia de ego y en la prioridad por el bien común.

Austria celebró con él su primer oro en el FIBA 3×3 Europe Cup 2024, un hito histórico que reforzó la proyección del país en esta disciplina olímpica. Con la mirada puesta en los Juegos de Los Ángeles 2028, Söhnel resume su enfoque en una idea clara: “Lo esencial es disfrutar del juego, porque es cuando mejor rendimos”.