Entrevista exclusiva con la campeona olímpica de judo Tina Trstenjak
Farzad Youshanlou
agosto 26, 2025

A diferencia del tatami, Tina Trstenjak no me lanzó por los aires, no me inmovilizó en el suelo ni marcó un ippon. En cambio, en el punto más alto de su fama y fortaleza, recibió mis preguntas con calidez y humildad.

Tina Trstenjak, campeona olímpica, mundial y europea de judo de Eslovenia, me recibió en Bakú, a orillas del mar Caspio, para compartir su historia. Se subió por primera vez al tatami siendo apenas una niña de ocho años, en un dojo cercano a la casa de su abuelo. Desde entonces, bajo la guía de su primera sensei, Urška Žolnir, inició el camino que la llevaría a la cima del judo mundial.

En nuestra conversación, Tina habló no solo de su carrera competitiva, sino también del papel que el judo ha tenido en la formación de su carácter y su vida personal. Hoy, retirada de la élite, enseña con orgullo a las nuevas generaciones en la Academia de la IJF y además se desempeña como Directora de Arbitraje de la IJF, transmitiendo los valores del deporte que tanto ama.

Para mí, realizar esta entrevista a orillas del mar Caspio tuvo un significado profundamente personal. Crecí en estas mismas costas, y Azerbaiyán siempre ha estado estrechamente ligado a mi tierra natal. Esa conexión hizo que este encuentro fuera aún más especial.

Mi más sincero agradecimiento a Tina Trstenjak por aceptar esta entrevista.

Academia de la FIJ

Empecemos por el principio. ¿Qué fue lo que te atrajo al judo y quién te guio en tus primeros pasos sobre el tatami?
Lo que me llevó al judo fue, en realidad, algo bastante casual. Mis abuelos vivían cerca de un club de judo y cada semana pasábamos por allí. Desde muy pequeña, mis padres me animaron a hacer deporte y siempre me apoyaron. Probé varias disciplinas, entre ellas judo y natación al mismo tiempo. Sin embargo, cuando mi agenda empezó a llenarse, tuve que elegir. Elegí judo porque allí me divertía más.
Mi primera entrenadora, o sensei, fue Urška Žolnir, campeona olímpica que competía en la misma categoría de peso que yo. Tener desde el inicio a una mentora tan extraordinaria fue realmente inspirador.

En tu camino hacia el oro olímpico en Río 2016, ¿hubo un desafío decisivo o un punto de inflexión?
Uno de los mayores puntos de inflexión en mi camino hacia el oro olímpico en Río 2016 fue ver a Urška Žolnir ganar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Verla triunfar, sabiendo que entrenábamos en el mismo club, con el mismo entrenador y la misma dedicación, me dio una motivación muy poderosa. Me dije a mímisma: “¿Por qué no podría estar yo en ese mismo lugar dentro de cuatro años, en Río?”Desde ese momento, mi enfoque se agudizó: sabía lo que se necesitaba y estaba lista para darlo todo por ese objetivo. El camino no fue sencillo: hubo derrotas y días muy duros, pero aquella visión de estar en el lugar de Urška fue lo que me mantuvo en pie.

Te enfrentaste a Clarisse Agbegnenou en las finales olímpicas de 2016 y 2021. ¿Cómo comparas esas dos experiencias?
Ambas finales olímpicas contra Clarisse Agbegnenou marcaron mi carrera, pero fueron experiencias muy distintas. En Río 2016, todo salió a la perfección. Estaba plenamente preparada, concentrada y todo fluyó de manera natural. Ganar allí fue la realización de un sueño, la cima de años de trabajo, no solo mío sino también de las personas que me acompañaron. Tokio 2021 fue diferente. Entré al tatami sabiendo que sería mi última competición, mis últimos Juegos Olímpicos. Fue algo muy especial en lo emocional, porque no solo luchaba por una medalla, sino por cerrar un capítulo de mi vida. El resultado no fue el mismo, pero aquella final siempre quedará en mi memoria como el final de mi trayectoria al más alto nivel del judo.

Juegos Olímpicos – Río 2016

De todas las medallas que has ganado, ¿cuáles tienen el mayor significado para ti?
Hay dos victorias que destaco como las más significativas en mi carrera.La primera es la medalla de oro olímpica de Río. Con esa victoria, me convertí en campeona olímpica, mundial y europea al mismo tiempo. Eso significa mucho para mí, porque muy pocos judocas en el mundo han conseguido semejante logro. Ser campeona olímpica es el sueño máximo de cualquier atleta de élite, y solo unos pocos lo alcanzan. Puse un enorme esfuerzo en conseguirlo, no solo yo, sino también mi entrenador, mis compañeros de entrenamiento y todo mi club. Ver recompensado todo ese trabajo fue increíble.
La segunda es mi medalla de plata olímpica. Antes de los Juegos de Tokio, ya sabía que sería mi última competición, así que terminar mi carrera con una medalla olímpica fue un momento muy especial. Me trajo una sensación de alivio y cierre en mi recorrido como judoca competitiva.

Ahora que eres entrenadora y educadora, ¿qué valores quieres transmitir a tus alumnos?
Los valores más importantes que quiero transmitir son el respeto, la disciplina y la perseverancia. El respeto construye carácter y relaciones sólidas, la disciplina crea constancia y enfoque, y la perseverancia enseña a no rendirse ante las dificultades.Estos valores son importantes no solo en el judo, sino en la vida cotidiana.

La Academia de la IJF está creciendo rápidamente. ¿Cómo ves su papel en el desarrollo del judo?
El judo es un deporte dinámico, en constante evolución en cuanto a conocimiento, tecnología y entrenamiento.La Academia de la IJF, creada en 2013, es el brazo educativo y de formación de la IJF. El objetivo de la Academia es la educación en todo el mundo, en todos los continentes, apoyando el desarrollo del deporte en general y del judo en particular. Su papel es generar un impacto positivo en el judo educativo, el judo competitivo, el alto rendimiento, el kata, la autodefensa y el judo para todos.

Campeonato Mundial de la FIJ

Tú misma fuiste estudiante de la Academia de la IJF. ¿Cómo te marcó esa experiencia antes de convertirte en experta dentro de la misma institución?
Antes de convertirme en experta, también fui alumna de la Academia de la IJF, y esa experiencia me dio un mayor aprecio por la estructura y el conocimiento que ofrece. Aunque ya había vivido el judo al más alto nivel como atleta, la Academia me brindó nuevas perspectivas: cómo enseñar y cómo mirar más allá de la competición. Lo que me atrajo fue la oportunidad de seguir aprendiendo, de desafiarme de una manera distinta y de adquirir herramientas para devolver algo al judo después de mi carrera competitiva.
Haber sido alumna hace que ahora, como experta, mi rol sea aún más significativo, porque sé de primera mano lo valioso que es este programa para todos los que lo cursan.

Estás aquí en Bakú con la Academia de la IJF. ¿Puedes contarnos sobre este evento?
En realidad, no se trata de un campamento de entrenamiento, sino de una sesión práctica de la Academia de la IJF. A través de la Academia, los estudiantes primero completan un curso en línea, y tras aprobarlo, pueden participar en la sesión práctica. Estuve aquí en el tatami enseñando junto a un equipo de expertos, entre ellos Florin Daniel Lascau, campeón mundial, Director de Arbitraje de la IJF y Director Deportivo de la Academia; Mark Huizinga, campeón olímpico; el Dr. Slavisa Bradic, experto en kata y Director de Educación de la Academia; el Dr. Tibor Kozsla, Director de Instituciones de la Academia; y Envic Galea, presidente de la Academia. Me alegra poder compartir conocimientos, contribuir a la formación de entrenadores y apoyar el crecimiento y desarrollo del judo.

¿Qué sigue alimentando tu pasión por el judo y cómo te gustaría que se recuerde tu legado en este deporte?
Mi pasión por el judo viene de todo lo que el deporte me ha dado a lo largo de mi vida. Como atleta, moldeó mi carácter, disciplina y resiliencia. Competir al más alto nivel me enseñó hasta dónde pueden llevarte la dedicación y el respeto por los valores del judo. Ahora, como Directora de Arbitraje de la IJF y Experta de la Academia, mi motivación está en devolver lo recibido, ayudar a atletas, entrenadores y árbitros a crecer, y mantener vivo el espíritu del judo para las próximas generaciones. Espero ser recordada no solo por lo que logré en el tatami, sino también por cómo devolví al judo: apoyando a otros, compartiendo conocimientos y ayudando a que el deporte crezca en todo el mundo.

Finalmente, ¿qué consejo le darías a los jóvenes judocas que sueñan con llegar a la élite mundial?
Mi consejo para los jóvenes judocas que sueñan con llegar a la élite es que sean pacientes, disciplinados y abiertos a aprender. El camino nunca es fácil y el éxito no llega de la noche a la mañana. Hay que trabajar a diario, ser constantes y entender que las derrotas son tan importantes como las victorias, porque enseñan resiliencia y ayudan a crecer.Sobre todo, no olviden disfrutar del camino. Si mantienen viva la pasión, se mantienen humildes y nunca se rinden, los resultados llegarán con el tiempo.