Emily Damari, ciudadana británico-israelí que fue liberada del cautiverio de Hamas en enero, ha criticado con firmeza la decisión de las autoridades británicas de prohibir a los seguidores israelíes del Maccabi Tel Aviv asistir al próximo partido europeo contra el Aston Villa, calificando la medida como “vergonzosa” y “un claro signo de antisemitismo”.
La policía de West Midlands y el Ayuntamiento de Birmingham anunciaron que, tras una “evaluación de riesgos de seguridad”, no se permitiría la entrada de aficionados del Maccabi Tel Aviv al partido programado para el 6 de noviembre en el Villa Park. La decisión, justificada como medida de seguridad pública, ha generado un intenso debate político y mediático en todo el Reino Unido.
“Vergüenza sobre ustedes”
“Fui liberada del cautiverio de Hamas en enero y soy una fanática acérrima del Maccabi Tel Aviv. Estoy profundamente impactada por esta decisión tan absurda de prohibir mi asistencia, la de mi familia y la de mis amigos a un partido del Aston Villa en el Reino Unido. El fútbol une a las personas sin importar su fe, color o religión, y esta decisión repugnante hace exactamente lo contrario. Vergüenza sobre ustedes. Espero que recapaciten y reconsideren. Esto es como poner un gran cartel afuera de un estadio que diga: ‘Prohibido el ingreso a judíos’. Qué mundo tan triste en el que vivimos.” El mensaje de Damari a las autoridades.
Damari agregó que la prohibición es “no solo injusta, sino una violación de los valores democráticos británicos”, instando a las autoridades a “revisar y revertir inmediatamente” la medida.
El primer ministro Keir Starmer también criticó la decisión, calificándola de “equivocada”.
Starmer instruyó al Ministerio del Interior para trabajar con la policía y los funcionarios de Birmingham en una revisión de la prohibición, afirmando: “La seguridad debe garantizarse, pero no a expensas de la igualdad y la tolerancia”.
Organizaciones de la comunidad judía, incluido el Board of Deputies of British Jews, calificaron la medida de “profundamente preocupante” y advirtieron que podría normalizar el antisemitismo en la vida pública británica. Sin embargo, las autoridades locales insistieron en que la decisión se basó únicamente en preocupaciones de seguridad.
La controversia resalta una creciente tensión en el deporte europeo entre restricciones de seguridad y libertad de participación. Con el conflicto en Medio Oriente en curso, varios equipos israelíes ya han jugado a puerta cerrada o en sedes neutrales, pero la polémica de este caso ha reavivado el debate sobre dónde trazar la línea entre la precaución y la discriminación.
