La Federación Internacional de Fútbol Asociación -FIFA- anunció el miércoles la implantación de un sistema de precios dinámicos para las entradas del Mundial 2026. El rango inicial partirá de 60 dólares en los partidos de la fase de grupos y alcanzará hasta 6.730 dólares en la final. En torneos anteriores, las entradas mantenían un precio fijo desde el inicio de la venta hasta agotar disponibilidad, lo que ofrecía mayor previsibilidad al aficionado. El nuevo modelo, en cambio, coloca a la FIFA como regulador directo de la variación de tarifas.
El organismo explicó que las tarifas fluctuarán en función de la demanda y el inventario disponible, de forma similar a lo que ocurre en el sector aéreo o hotelero. La FIFA defendió la medida como práctica habitual en el mercado norteamericano. Sin embargo, este planteamiento supone un cambio respecto a la estabilidad de precios que caracterizó a los Mundiales previos y que facilitaba al seguidor calcular de antemano el gasto.
Fases de venta y acceso prioritario
La primera fase estará destinada a titulares de tarjetas Visa, que podrán registrarse en un sorteo entre el 10 y el 19 de septiembre. Los seleccionados accederán a la compra en octubre, con un máximo de cuatro entradas por partido y un total de diez por comprador. Esta preventa liberará alrededor de un millón de entradas. En ediciones anteriores, el procedimiento inicial solía basarse en un sorteo abierto a todos los solicitantes, lo que daba un punto de partida más equitativo.
Después de esta etapa se abrirán fases adicionales: una antes y otra tras el sorteo final de diciembre, además de una venta directa por orden de llegada. A diferencia de los Mundiales previos, donde bastaba con participar en una o dos rondas de asignación, el diseño actual introduce más ventanas y requisitos. Para el aficionado, esto se traduce en un proceso más complejo y menos lineal a la hora de planificar su viaje.
Reventa oficial y condiciones por país
La FIFA también ha creado una plataforma oficial de reventa para transferencias seguras entre compradores. En ediciones pasadas, la reventa quedaba fuera del control del organismo y estaba sujeta a normativas locales restrictivas. Ahora, el sistema se centraliza: en Estados Unidos y Canadá no habrá límites de precio, mientras que en México la normativa obliga a mantener el valor nominal. Este cambio refuerza la supervisión institucional, aunque introduce un escenario desigual según el país.
Los tipos de entrada incluyen modalidades por partido, por sede o por selección. Las categorías de asiento han sido redefinidas: el anillo inferior de los estadios será Categoría 1, las áreas de hospitalidad Categoría 2 y los niveles superiores Categorías 3 y 4. En ediciones anteriores, la clasificación de zonas era más uniforme. Con la nueva distribución, los sectores de mayor visibilidad tienden a encarecerse, limitando el acceso de parte del público habitual a ubicaciones privilegiadas.
La FIFA ha instado a los compradores a adquirir las entradas cuanto antes, advirtiendo de que “puede suceder cualquier cosa” en fases posteriores. Experiencias en otros eventos deportivos indican que este tipo de políticas tienden a modificar el perfil del público en los estadios, priorizando a los asistentes con mayor capacidad de gasto sobre las comunidades locales y los seguidores tradicionales.
