La Federación Internacional de Balonmano -IHF- confirmó que Croacia será la sede del próximo Campeonato Mundial de Balonmano Playa masculino y femenino. El evento se celebrará en Zagreb, en el Lago Jarun, del 23 al 28 de junio de 2026. La decisión fue adoptada por el Consejo de la IHF y supone la primera ocasión en que Croacia organiza este torneo global.
Croacia cuenta con una tradición consolidada en el balonmano indoor, disciplina en la que ha cosechado títulos mundiales y europeos. En los últimos años también ha impulsado el balonmano playa, con clubes y selecciones que se encuentran entre las más competitivas del continente. Según la IHF, la elección del país “refleja la pasión por el balonmano y el compromiso con el crecimiento del deporte en todas sus modalidades”.
El campeonato de 2026 será la sexta vez que Europa acoge un Mundial de balonmano playa. Antes lo hicieron España en 2008, Turquía en 2010, Hungría en 2016, Rusia en 2018 y Grecia en 2022. La frecuencia con la que el continente es designado se explica por la fortaleza de sus federaciones, la infraestructura disponible y la capacidad de atraer patrocinadores y audiencias.
Un formato en expansión hacia la globalización
Desde la primera edición en 2004, el Mundial ha aumentado su número de participantes y la diversidad de países clasificados. Hoy en día, las selecciones de Asia, América y África cuentan con representación constante, lo que confirma el avance hacia una competición global. Los campeonatos continentales son la vía de clasificación, junto a nuevas iniciativas como la IHF Beach Handball Global Tour.
Además del torneo mundial, el balonmano playa está presente en los Juegos Mundiales y en citas multideportivas como los Juegos Asiáticos de Playa. Estos escenarios han contribuido a ampliar su difusión y a demostrar su capacidad de atraer público más allá de las federaciones tradicionales.
El camino hacia el programa olímpico
El objetivo estratégico de la IHF es que el balonmano playa forme parte del programa olímpico en el futuro. Para ello se deben cumplir criterios fijados por el Comité Olímpico Internacional -COI-, entre los que figuran la universalidad del deporte, la sostenibilidad de sus eventos y el atractivo mediático. El crecimiento competitivo y la organización de mundiales en escenarios emblemáticos se alinean con esta estrategia.
Zagreb también busca beneficiarse del impacto turístico y económico del evento. La llegada de selecciones de todo el mundo, equipos técnicos, aficionados y medios de comunicación supondrá una inyección para la hostelería y los servicios locales.
La elección de Croacia como sede refuerza la posición de Europa como centro del balonmano playa y al mismo tiempo marca un paso más en la hoja de ruta hacia la inclusión olímpica. Con más de dos décadas de historia, el deporte avanza hacia un escenario donde la globalización y la visibilidad internacional resultan decisivas.
