El Comité Olímpico de Oceanía (ONOC) ha abierto un nuevo ciclo con la elección de su Junta Ejecutiva en Guam y la primera reunión presencial en Suva, Fiyi, esta misma semana. Su presidenta, Baklai Temengil, subrayó que el trabajo de la nueva dirección se apoya en la herencia de Robin Mitchell, figura clave del olimpismo regional y mundial, que presidió ONOC durante 16 años y fue uno de los líderes más influyentes en el Movimiento Olímpico.
Mitchell, además de su papel en Oceanía, llegó a encabezar la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ANOC) y a ocupar cargos de relevancia en el Comité Olímpico Internacional (COI). Su legado se ha convertido en un punto de referencia para la nueva etapa de ONOC, que ahora busca reforzar la gobernanza, la transparencia y el papel de la región en la agenda olímpica. Además, con esos otros puestos, queda clara la importancia que Oceanía ha tenido en organismos globales.
Oceanía, una región pequeña con voz global
El continente oceánico cuenta con una dimensión singular en el deporte: pocos países, poblaciones reducidas y una marcada diversidad entre potencias como Australia y Nueva Zelanda y los pequeños estados insulares del Pacífico. Aun así, Oceanía ha mantenido una voz política y simbólica de peso dentro del olimpismo, en gran parte gracias al trabajo de Mitchell y de su equipo.
La aprobación del plan estratégico 2025–2028 llega en un momento clave, con la mirada puesta en Brisbane 2032, cuando Oceanía volverá a acoger unos Juegos Olímpicos tras los celebrados en Sídney en el año 2000. El camino hacia esa cita refuerza la importancia del trabajo que ONOC está desplegando en gobernanza, finanzas y programas de desarrollo.
Líderes continentales con influencia olímpica
El caso de Mitchell encuentra paralelismos en otros continentes. En América, el chileno Neven Ilic ha potenciado el papel de Panam Sports; en África, el argelino Mustapha Berraf ha consolidado la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales de África (ACNOA); y en Europa, el griego Spyros Capralos dirige los Comités Olímpicos Europeos con un fuerte impulso institucional. Todos ellos han buscado situar a sus regiones como actores centrales dentro del COI.
De manera similar, Mitchell logró que Oceanía, a pesar de su reducido tamaño geográfico, contara con influencia en las grandes decisiones del olimpismo mundial. La nueva directiva presidida por Temengil quiere continuar ese legado mediante la creación de comisiones específicas de gobernanza, finanzas, riesgo y Juegos, además de reforzar el vínculo con el programa de Solidaridad Olímpica.
Un proyecto para atletas y comunidades
Temengil destacó que el foco principal del ONOC seguirá siendo “servir a los atletas, a los Comités Nacionales y a las comunidades del Pacífico”, subrayando que el desarrollo deportivo debe ir acompañado de cohesión social y visibilidad internacional para las islas oceánicas. La presidenta insistió en que este nuevo ciclo se concibe como una etapa de “transformación progresiva” basada en la rendición de cuentas y la transparencia.
El ONOC afronta así los próximos años con un plan de acción claro de consolidar la posición de Oceanía dentro del Movimiento Olímpico. Sobre los cimientos puestos por Mitchell, la organización busca proyectarse hacia Brisbane 2032, un horizonte que marcará un antes y un después en la historia del olimpismo regional.
