La Agencia Mundial Antidopaje –AMA– destinó aproximadamente un 10% de su presupuesto a investigación científica y en ciencias sociales en 2024, según su recién publicado reporte anual. De este modo deja claro que esta línea es un pilar clave de su estrategia de desarrollo, para la cual también busca aliados en la empresa privada.
Esta inversión permitió reforzar la colaboración con la International Federation of Pharmaceutical Manufacturers and Associations -IFPMA-, centrada en desarrollar nuevos métodos de detección y mejorar el programa de Autorizaciones de Uso Terapéutico (TUE), lo que amplía la capacidad para anticiparse a nuevas sustancias o técnicas consideradas dopantes.
La importancia de invertir en investigación
La inversión en investigación es la base que permite al sistema antidopaje mantenerse un paso por delante de quienes intentan vulnerarlo. Los métodos de detección evolucionan a la par que lo hacen las sustancias y técnicas que buscan esquivar los controles, por lo que sin una financiación constante sería imposible identificar nuevas moléculas, detectar microdosis o anticiparse a manipulaciones sofisticadas como las que afectan a la sangre o al ADN. Cada euro destinado a la ciencia se traduce en más seguridad en los resultados, más justicia competitiva y mayor protección de la salud de los deportistas.
Además, la investigación no se limita a los laboratorios. Comprender los factores sociales y psicológicos que pueden llevar a un atleta a recurrir al dopaje resulta esencial para diseñar programas educativos eficaces. Invertir en estudios sociales permite adaptar mensajes de prevención según culturas, edades o disciplinas, reforzando la credibilidad del sistema. En conjunto, esta doble vertiente —científica y social— convierte a la investigación en el terreno donde realmente se define el futuro de la lucha contra el dopaje.
Mejorar la eficacia antidopaje
Regresando al anuario de la AMA, también refleja que se impulsaron proyectos en laboratorios acreditados y se dotó de fondos a iniciativas innovadoras, incluyendo biomarcadores, estudios genéticos y tecnologías digitales aplicadas al análisis de muestras… Todo ello con el fin de mejorar la eficacia del sistema global antidopaje.
En paralelo, la investigación en ciencias sociales ofreció una visión más profunda sobre las motivaciones, creencias y percepciones de los deportistas ante el dopaje. Este enfoque aporta herramientas más adaptadas para diseñar programas educativos eficaces y culturalmente sensibles.
500 millones de dosis interceptadas
Al margen de la investigación, otra interesante conclusión que ofrece la AMA en su lucha contra el dopaje es que fortaleció su capacidad operativa mediante más de 100 operaciones lideradas de forma conjunta en 48 países que, junto con 51 organizaciones antidopaje y cuerpos policiales, que evitaron la entrada de más de 500 millones de dosis de sustancias dopantes en el mercado.
Además, hubo otros avances como la aprobación para que continúe el programa Athletes’ Anti‑Doping Ombuds o el desarrollo en la Evaluación de Impacto en Derechos Humanos.
