El balonmano playa encara su Champions con tareas pendientes en su camino olímpico
Javier Nieto
octubre 16, 2025

Este próximo 16 de octubre comienza oficialmente el EHF Beach Handball Champions Cup 2025, disputado en Porto Santo (Portugal). La competición, que reúne a 16 equipos por género procedentes de 12 países europeos, confirma la consolidación del torneo como el principal campeonato continental de clubes. Su regreso a la isla portuguesa por cuarto año consecutivo refuerza una estructura estable en términos logísticos y organizativos, mientras el deporte avanza hacia un objetivo mayor: alcanzar reconocimiento global y acceder al programa olímpico en el futuro.

Desde su creación en 2014, el torneo ha pasado por sedes como Las Palmas (España) y Catania (Italia), antes de establecerse en Porto Santo en 2022. Las condiciones climáticas, las infraestructuras locales y la colaboración institucional con la Federación Portuguesa de Balonmano han favorecido su continuidad. Sin embargo, su carácter exclusivamente europeo refleja un límite estructural: el crecimiento del balonmano playa aún depende, en gran medida, del impulso del continente.

Un circuito global para un objetivo olímpico

El impulso de internacionalización llega a través del IHF Beach Handball Global Tour 2025, el circuito mundial de selecciones promovido por la Federación Internacional de Balonmano -IHF-. El calendario de esta temporada incluye tres etapas: Hammamet (Túnez), Laredo (España) y João Pessoa (Brasil). Con ello, la IHF busca consolidar una presencia en tres continentes y mostrar que el balonmano playa puede desarrollarse más allá de Europa. Todos los partidos se transmiten en directo y de forma gratuita a través del canal oficial IHF Competitions en YouTube, como parte de su estrategia de difusión global.

El alcance de este circuito sigue mostrando contrastes. Aunque el formato es internacional, la mayoría de selecciones participantes continúa siendo europea (España, Croacia, Grecia) o africana (Túnez, Egipto). América cuenta con una representación destacada de Brasil, mientras que otros países del continente, como Estados Unidos o Argentina, han participado de forma puntual. Este desequilibrio plantea una cuestión abierta: ¿basta con llevar torneos a nuevos territorios o hace falta una base competitiva más amplia para hablar de una verdadera globalización?

Audiencias y visibilidad: datos de un crecimiento digital

Las métricas oficiales disponibles siguen siendo parciales, pero muestran un interés creciente. En los campeonatos de playa organizados por la EHF, las competiciones continentales han alcanzado un promedio diario de 180.000 usuarios únicos y picos de más de un millón de visualizaciones en días de partido. Además, más del 70% de los espectadores pertenece a franjas de edad inferiores a los 35 años, con un 76% de visualizaciones procedentes de usuarios que no seguían previamente las cuentas oficiales. Estos datos evidencian la capacidad del balonmano playa para conectar con audiencias jóvenes y nuevas.

El modelo de transmisión en abierto, mediante plataformas digitales, refuerza el acceso internacional y amplía la exposición del deporte. Además, la continuidad del circuito en The World Games, donde el balonmano playa forma parte del programa oficial desde 2001, ha contribuido a mantener una presencia estable en el escenario global.

Deberes pendientes para convertirse en deporte olímpico

La aspiración de incorporarse al programa del COI exige una representación activa en todos los continentes, un objetivo aún pendiente entre otros. Aunque la IHF ha incluido etapas en África y América dentro del Global Tour, la estructura de clubes permanece concentrada en Europa. El EHF Beach Handball Champions Cup sigue siendo una competición continental, mientras que el European Beach Tour (EBT) actúa como su base clasificatoria y circuito de desarrollo. Esta dualidad refuerza el ecosistema europeo, pero limita la proyección de federaciones emergentes de Asia, América Latina y África.

El reto de fondo reside en consolidar un calendario estable y complementario al del balonmano tradicional. Aunque la EHF ha logrado mantener ambas disciplinas en periodos diferenciados del año, aún no existe una coordinación formal entre sus competiciones. Una mayor sincronización podría favorecer la participación de más deportistas y elevar el nivel competitivo internacional. Sin embargo, el balonmano playa necesita métricas de audiencia consistentes, patrocinadores globales y una red de clubes fuera de Europa para aspirar a un reconocimiento olímpico sostenido