¿Y si en el deporte profesional la IA comienza a ocupar el lugar de los agentes para alcanzar un acuerdo en un contrato? Demetri Mitchell, de 28 años, con pasado en la cantera del Manchester United y campeón de Europa sub17 con Inglaterra, explicó en el podcast ‘From My Left’ cómo recurrió a ChatGPT para guiar sus conversaciones con el club londinense de Leyton Orient, de League One. “Un agente me cobra el 5 % de comisión, ¿ChatGPT? Solo 15 libras”. Los agentes de futbolistas en Inglaterra se embolsaron 409 millones de libras (477 millones de euros) en comisiones entre febrero de 2024 y 2025, una cantidad importante.
Mitchell, que también pasó por Hibernian, Blackpool y Exeter City, estaba libre este verano cuando recibió la oferta del Leyton Orient. En lugar de contratar a un intermediario, pidió consejo a la IA haciéndole las preguntas pertinentes para tratar de buscar la mejor respuesta posible, con los mejores argumentos. “Empecé a utilizar ChatGPT y le pregunté cómo negociar el contrato y qué responder. Le dije cosas como ‘Esto es lo que ganaba la última temporada, me tendría que mudar a Londres, así que, ¿cuál es el coste de la vida allí?’… Sabía que podía negociar por encima de lo que me habían ofrecido, pero no quería decir directamente: ‘Merezco tanto’”.
El centrocampista no solo consiguió mejorar las condiciones, sino que además recibió un bonus por fichar directamente él, sin intermediarios, algo poco habitual en ligas inferiores. “ChatGPT ha sido mi mejor agente hasta la fecha”.
La referencia de Kevin de Bruyne
El caso recuerda al de Kevin De Bruyne, que en 2021 negoció su renovación con el Manchester City sin un agente. El belga utilizó los datos de su rendimiento deportivo, procesados por la empresa Analytics FC, como herramienta para convencer a los directivos. Mitchell siguió un camino distinto, pero con la misma idea de fondo: apoyarse en herramientas externas a la figura tradicional del agente. La diferencia es que, en su caso, lo hizo con una aplicación de IA accesible para cualquier usuario.
Para futbolistas como Mitchell, con contratos más cortos y sueldos menos estables, la posibilidad de evitar ese 5% de comisión resulta especialmente atractiva. “Existe una gran diferencia entre alguien que cobra 2.000 o 3.000 libras a la semana en Championship y un doctor que gana lo mismo, porque el doctor lo tiene garantizado hasta los 65 años. Nosotros solo tenemos uno o dos años de contrato”.
Más allá de los contratos: otras aplicaciones de la IA
El caso de Mitchell abre la puerta a un debate mayor: ¿hasta dónde puede llegar la Inteligencia Artificial en el deporte profesional? En el ámbito del fútbol ya se utiliza en el análisis de datos, el rendimiento físico, la prevención de lesiones y la detección de talento. Los clubes recurren a algoritmos que identifican patrones en la carga de trabajo de los jugadores, recomiendan planes de entrenamiento personalizados e incluso predicen el riesgo de lesión antes de que ocurra.
En deportes como el baloncesto o el tenis, la IA se aplica para el scouting avanzado y la estrategia de partidos, con herramientas capaces de procesar miles de acciones en segundos y proponer ajustes tácticos. Además, el marketing deportivo también se ha beneficiado: desde la creación de contenidos automáticos hasta la personalización de la experiencia de los aficionados en estadios y plataformas digitales.
El ejemplo de Mitchell no solo pone en cuestión el papel de los agentes, sino que refleja cómo la IA comienza a penetrar en esferas más sensibles del deporte, como la gestión de la carrera profesional de los atletas medida en datos precisos e imparciales.
