El Campeonato Mundial Masculino de Voleibol 2025, celebrado en Filipinas del 12 al 28 de septiembre, marcó una nueva era para el deporte con un formato ampliado a 32 selecciones y una sede inédita en Asia. La edición se consolidó como símbolo del crecimiento global del voleibol, gracias a cifras históricas de audiencia, un alcance mediático que confirma su crecimiento y la consolidación de su proyección comercial a nivel internacional.
La organización en Manila reforzó la posición de la región en el mapa deportivo internacional. Con partidos disputados en el SM Mall of Asia Arena y el Smart Araneta Coliseum, el torneo ofreció una asistencia récord en las rondas finales. La Federación Internacional de Voleibol -FIVB- destacó la eficiencia logística del evento y su papel estratégico como modelo para futuras sedes en el continente, en el marco de una hoja de ruta que apunta a fortalecer la presencia del vóley en Asia.
Alcance mediático récord y audiencias televisivas en Europa y Asia
En el plano audiovisual, el campeonato registró cifras sobresalientes en los principales mercados europeos. La final entre Italia y Bulgaria reunió una audiencia media de 2,8 millones de espectadores en RAI 2, situándose entre las cinco retransmisiones deportivas más vistas del año en Italia fuera del fútbol. En Bulgaria, el encuentro fue emitido de forma simultánea en las cuatro principales cadenas nacionales, mientras que en Polonia la semifinal entre Polonia e Italia alcanzó 1,9 millones de telespectadores en el canal abierto de Polsat, concentrando cerca de una cuarta parte de la audiencia televisiva nacional. Seis de los siete eventos deportivos más vistos del fin de semana correspondieron al Mundial, confirmando el peso del vóley en uno de sus mercados más consolidados.
En Asia, el impacto fue igualmente notable. El enfrentamiento de la fase de grupos entre Serbia y China superó los 4,7 millones de espectadores, un 38 % más que el pico de audiencia nacional en 2022. La estrategia de distribución digital, basada en colaboraciones con plataformas de streaming locales, generó más de 147 millones de impresiones, 31 millones de usuarios únicos y cerca de nueve millones de interacciones. Este modelo permitió que el 94 % de las visualizaciones procedieran de acuerdos con nuevos operadores, consolidando la presencia del vóley en uno de sus principales mercados emergentes.

Crecimiento digital y modelo económico en expansión
La plataforma OTT VBTV, gestionada por Volleyball World, registró más de cinco millones de visualizaciones y 180 millones de minutos reproducidos durante la competición. El encuentro final entre Italia y Bulgaria alcanzó 220.000 emisiones en directo, convirtiéndose en el más visto de la historia del servicio. Además, el torneo generó un incremento significativo en redes sociales, con 129.500 nuevos seguidores a nivel global y un crecimiento destacable en China, donde las acciones localizadas superaron los 22 millones de interacciones.
El impacto económico en Filipinas fue igualmente relevante. Fuentes locales estiman una inversión total cercana a los 25 millones de dólares entre aportaciones públicas y privadas, además de un retorno turístico y mediático de gran escala. El presidente de la Federación Filipina de Voleibol, Tats Suzara, subrayó que la organización del torneo “ha situado a Filipinas como un destino internacional para el vóley y ha fortalecido la cooperación regional en el sudeste asiático”. Para la FIVB, el evento representó un paso clave dentro de su estrategia comercial, basada en la diversificación de ingresos mediante derechos televisivos, patrocinios y suscripciones digitales.
El campeonato culminó con la victoria de Italia sobre Bulgaria por 3-1, cerrando una edición histórica en todos los ámbitos. El presidente de la FIVB, Fabio Azevedo, afirmó que “el Mundial 2025 ha demostrado la capacidad del vóley para unir y crecer en nuevos territorios”. Por su parte, el CEO de Volleyball World, Ugo Valensi, destacó que “el éxito en Filipinas confirma el valor global del vóley y la fuerza de su comunidad digital”. La FIVB ya ha anunciado el regreso del Mundial a Manila en 2029 para la edición femenina, consolidando el papel de Asia como eje de expansión del deporte en la próxima década.
