La trayectoria de Irwansyah refleja un itinerario poco habitual en el alto rendimiento. El actual técnico de la Asociación de Bádminton de Indonesia -PBSI- ha ocupado cargos en federaciones de Gales, Chipre, Irlanda e India antes de regresar a su país natal, consolidando una carrera marcada por la resiliencia y la movilidad internacional.
En la década de 1970, en Binjai Diski, Indonesia, cuando la televisión aún no había llegado a muchos hogares, los habitantes se reunían para ver a sus ídolos locales de bádminton. Uno de ellos era Darmalingam, apodado ‘Black Thunder’, padre de Irwansyah, cuya potencia de smash lo convirtió en un referente regional. “Tenía muchos seguidores y hasta jugaba con leyendas como Rudy Hartono o Christian Hadinata”, recuerda su hijo.
Irwansyah empezó a admirar a su padre desde niño. “Tenía cinco o seis años cuando lo vi competir y toda la gente se movía hacia su pista. Mi madre me explicó que era muy buen jugador y entendí que era como un héroe”, relata. Aquella figura paterna, paciente y respetada, marcaría su formación y lo impulsaría a entrenar cada día, incluso en trayectos de horas en autobús para compaginar estudios y deporte.
Una lesión que abrió la puerta a Europa
Formado en el club PB Tangkas de Yakarta tras ser descubierto en una competición nacional, Irwansyah convivió con la llamada generación dorada del bádminton indonesio. Sin embargo, las lesiones truncaron su progresión. En 1996, durante una estancia en Polonia, sufrió una grave lesión de espalda que lo mantuvo 21 días hospitalizado. Los médicos le advirtieron del riesgo de quedar en silla de ruedas.
Dos años después reapareció en torneos internacionales, pero pronto optó por abandonar la selección ante la falta de continuidad. En 2001 viajó a Gales gracias a la mediación de Rexy Mainaky, entonces técnico en Inglaterra. Allí, sin hablar inglés, se consolidó como sparring de jugadores británicos y conquistó cuatro títulos en el Welsh International.
Su experiencia en Gales derivó en la apertura de una academia privada y en la posterior designación como seleccionador nacional de Chipre. Allí dirigió a jugadores en todas las modalidades, desde individuales hasta dobles mixtos. Tras dos temporadas, regresó a las Islas Británicas y fue contratado por la Federación de Bádminton de Irlanda, donde trabajó con deportistas como Scott Evans y Chloe Magee, olímpicos en Río 2016. También formó a jóvenes talentos como Nhat Nguyen, campeón europeo sub-17 en 2016.

De Binjai al bádminton mundial
En los Juegos Olímpicos de Río, la dirección de la PBSI se interesó por su perfil y lo convocó para regresar como entrenador nacional. Se cumplía así la predicción de su antiguo técnico, Hendry Saputra, quien le había augurado un futuro en el banquillo indonesio. “Fue mi trabajo soñado. Mi padre estaba muy orgulloso porque él nunca pudo ser jugador de la selección nacional”, reconoció.
Hoy, Irwansyah forma parte del cuerpo técnico que trabaja con figuras de primer nivel como Jonatan Christie, Anthony Ginting o Pusarla V. Sindhu. Desde aquel niño que solo aspiraba a seguir los pasos de su padre como modesto funcionario en Binjai, hasta convertirse en seleccionador en cuatro países y técnico de referencia en Indonesia, su recorrido ilustra la internacionalización creciente de los entrenadores en el bádminton de élite.
