El Campeonato del Mundo de Atletismo de Tokio 2025 ha reflejado varios récords en la historia reciente de la disciplina. Con una participación de 1992 atletas procedentes de 193 países y del Equipo de Atletas Refugiados, el evento atrajo a más de 619.000 espectadores al Estadio Nacional de Japón y generó un alcance global de gran magnitud en televisión y plataformas digitales.
La diversidad competitiva también se reflejó en el medallero: un total de 53 países obtuvieron al menos una medalla, la cifra más alta registrada en un Mundial, con estrenos históricos para Samoa, Uruguay, Tanzania y Santa Lucía. El dato confirma el avance en la globalización del atletismo y el éxito del campeonato como plataforma internacional.
Impacto económico en Japón
La organización del Mundial supuso un coste aproximado de 17,4 mil millones de yenes —unos 105 millones de euros o 112 millones de dólares—, cifra superior a la de las dos ediciones anteriores. Budapest 2023 se celebró con un presupuesto cercano a los 70 millones de euros, mientras que Eugene 2022 rondó los 75 millones. Tokio, sin embargo, ha logrado compensar parte de la inversión gracias al aumento de los ingresos por venta de entradas y patrocinios.
Los ingresos por taquilla alcanzaron los 28,3 millones de dólares, unos 9 millones más de lo previsto inicialmente. El programa comercial también superó expectativas con 17 socios internacionales y 14 locales, además de donaciones directas. En paralelo, World Athletics distribuyó 8,5 millones de dólares en premios para atletas y equipos, la cifra más alta alcanzada hasta la fecha en estos campeonatos.
Récord de asistencia y audiencias televisivas
La asistencia en el Estadio Nacional de Japón superó la marca histórica de los Mundiales de Tokio 1991, con sesiones vespertinas agotadas durante toda la semana. La cifra total de espectadores estableció un nuevo máximo para un campeonato mundial de atletismo.
En televisión, el alcance en Japón superó los 12 millones de espectadores en la jornada inaugural y mantuvo promedios por encima de los 10 millones cada tarde, cifras superiores a las de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024 en pruebas de atletismo. A nivel internacional, destacan casos como el de Suecia, donde el 75% de la audiencia televisiva siguió el récord de pértiga de Mondo Duplantis.

Modelo de gestión y transparencia en patrocinios
Tras los escándalos de corrupción vinculados a los Juegos Olímpicos de 2020, el comité organizador optó por un sistema de captación directa de patrocinadores, evitando la intermediación de agencias tradicionales. Esta decisión buscaba garantizar “transparencia y justicia” en los procesos de selección y ha permitido completar un programa comercial de gran envergadura para la competición.
La acreditación también alcanzó cifras récord: más de 1500 profesionales de radiodifusión y 860 periodistas y fotógrafos de 79 países cubrieron el evento. En comparación, Budapest 2023 reunió a unos 1200 profesionales de radiodifusión y 850 periodistas y fotógrafos de 75 países, lo que refleja el crecimiento en la cobertura mediática y la consolidación de Tokio como centro de referencia en la gestión de grandes campeonatos de atletismo.
Legado de infraestructuras
El Estadio Nacional de Japón, construido para los Juegos Olímpicos de 2020 con un coste de 1,3 mil millones de euros, ha sido el eje central de la competición. Su utilización durante el Mundial contribuye a justificar la inversión realizada y a mejorar la rentabilidad de la instalación tras las pérdidas operativas registradas en los años posteriores a los Juegos Olímpicos.
En contraste con otras sedes recientes, como Budapest, que optó por un estadio temporal con costes más bajos, o Eugene, que utilizó un recinto universitario remodelado, Tokio refuerza con este campeonato su apuesta por infraestructuras permanentes de gran capacidad para consolidarse como anfitrión de referencia en el calendario internacional.
