La reina de las aguas abiertas, Sharon van Rouwendaal, anuncia su retiro de la natación
Juan José Saldaña
septiembre 15, 2025

En la historia de la natación hay nombres que trascienden por sus marcas, sus medallas o sus récords. Pero hay otros que se graban en la memoria colectiva por su capacidad de inspirar, de mostrar resiliencia en los momentos más difíciles y de dejar un legado que va mucho más allá de la competencia. Sharon van Rouwendaal, considerada la mejor nadadora de aguas abiertas de todos los tiempos, ha decidido poner fin a su carrera deportiva, cerrando un capítulo que se construyó con esfuerzo, valentía y un amor inquebrantable por el agua.

La neerlandesa, campeona olímpica en Río 2016 y subcampeona en Tokio 2020, confesó que antes de una de sus pruebas llegó a vomitar de los nervios y la presión, pero aun así salió a competir y a ganar. Esa capacidad de sobreponerse a las dificultades fue, quizás, la esencia de su grandeza. Hoy, tras 18 años en la élite y más de 30 medallas en campeonatos olímpicos, mundiales y europeos, Sharon se despide de la natación con la satisfacción de haberlo entregado todo, eligiendo ahora la calma de su hogar y el tiempo con su familia.

De la piscina a conquistar los mares

Van Rouwendaal comenzó como muchas grandes atletas de la natación: en la piscina. Desde sus primeras medallas continentales en Eindhoven 2010 hasta su consolidación en Berlín 2014, donde probó por primera vez las aguas abiertas, su carrera estuvo marcada por la versatilidad. No solo brilló en pruebas de espalda o estilo libre, sino que supo trasladar esa fortaleza al maratón acuático, una disciplina que exige tanto resistencia física como fortaleza mental.

Con cada brazada en aguas abiertas fue forjando su leyenda. Desde la plata en los 5 km en Berlín hasta la gloria olímpica en Río y el histórico oro en París 2024, Sharon demostró que el agua era su verdadero territorio. Sus victorias no fueron solo triunfos deportivos: fueron lecciones de perseverancia, coraje y fe en uno mismo. Como ella misma señaló, “era capaz de superar cualquier cosa y estar lista para ir a por todas”.

El legado de una campeona total

La carrera de van Rouwendaal se cerró de la manera más poética: con un triunfo junto a la Torre Eiffel, en uno de los escenarios más inolvidables que ha dado el olimpismo. Ese oro en París, logrado con autoridad y estrategia, se convirtió en su despedida perfecta, en el broche de oro de una trayectoria que siempre tuvo como motor la pasión. Fue un final que ella misma describió como “todo lo que había soñado y entrenado”.

Hoy, al retirarse, Sharon espera ser recordada no solo como la mejor en aguas abiertas, sino como una atleta todoterreno, alguien que se lanzaba a cualquier reto con determinación. Con la creación del Fondo de Compensación Post-Carrera impulsado por World Aquatics, su retiro también se convierte en un símbolo de esperanza para las futuras generaciones: que los atletas puedan construir su vida más allá de la competencia con el mismo apoyo y reconocimiento que tuvieron en el podio. Su legado no solo está en las medallas, sino en haber mostrado que la verdadera victoria está en nadar, siempre, hacia adelante.