CMAS pierde el pulso a la seguridad: voces de alarma tras incidentes graves
Víctor García
septiembre 11, 2025

Más allá de una medalla o un récord, la seguridad de los deportistas es el primer objetivo de cualquier federación. Por eso resulta difícil de explicar lo ocurrido en los Campeonatos del Mundo de Apnea de CMAS en Mytikas (Grecia), donde un grave episodio médico y la falta de protocolos claros han puesto en duda la capacidad de la organización para proteger a los deportistas.

El ruso Andrey Matveenko sufrió un apagón tras un intento de inmersión a 126,5 metros y, posteriormente, complicaciones neurológicas graves. Fue trasladado primero a un hospital sin cámara hiperbárica y más tarde a Atenas, donde recibió tratamiento especializado. La tardanza en la asistencia y la falta de medios en el lugar del evento han sido señaladas como fallos estructurales en la seguridad.

Retirada de atletas como mensaje claro

Lo sucedido no pasó inadvertido para la comunidad internacional. Atletas de primer nivel como Talya Davidoff (Estados Unidos), Petar Klovar (Croacia), Zsofia Torocsik (Hungría), Davide Carrera (Italia) o Sanda Delija (Croacia) decidieron retirarse del campeonato en protesta. Un gesto contundente: anteponer la seguridad a la posibilidad de competir en un Mundial supone una denuncia pública del estado de las cosas.

A la preocupación se sumó el silencio institucional. CMAS no emitió un comunicado claro sobre la condición del deportista ni sobre los protocolos activados, lo que alimentó aún más la sensación de falta de transparencia.

El contraste con AIDA

La comparación con AIDA es inevitable. Esta federación ha convertido la seguridad en seña de identidad, con protocolos estrictos, personal médico especializado in situ y disponibilidad de cámaras hiperbáricas cercanas en sus grandes citas. En CMAS, por el contrario, se ha evidenciado improvisación, lagunas en la cadena de atención y falta de comunicación.

La situación también deja en una posición incómoda al Ministro griego de Deportes, Yannis Vroutsis, ya que pocos días antes del campeonato había destacado la organización y la seguridad del evento en reuniones con alcaldes y federaciones locales. El hecho de que posteriormente se produjera un incidente tan grave pone en entredicho no solo a CMAS, sino también a las instituciones que avalaron públicamente el campeonato. Sin embargo, en Grecia apenas se informó públicamente, reforzando la percepción de opacidad en torno a lo ocurrido.

Una crisis de confianza

Los atletas reclaman a CMAS una revisión urgente de sus sistemas: protocolos médicos estandarizados y públicos, coordinación con autoridades locales, transparencia en cada incidente y medidas que garanticen seguridad homogénea en todas las sedes. La ausencia de estas garantías está generando una pérdida de confianza difícil de revertir.

La apnea es un deporte donde el riesgo forma parte de cada inmersión. Y es precisamente por ello que la seguridad no puede ser un accesorio, sino la base de toda competición. En Grecia, CMAS falló en ese principio, y los atletas lo dejaron claro con su retirada. La diferencia con AIDA —donde la seguridad se ha consolidado como prioridad— es, para muchos, el factor que explica la fractura actual en la comunidad internacional.

Lo que exige la comunidad freediver

Desde la comunidad de apnea se piden las siguientes medidas urgentes:

  • Protocolos médicos definidos y publicados antes de la competición, incluyendo disposición de cámara hiperbárica cercana.

  • Coordinación institucional clara con autoridades locales (como las griegas en este caso) para asegurar cumplimiento de normas de salud y emergencias.

  • Transparencia total: informes públicos de incidentes, evaluaciones médicas, decisiones tomadas.

  • Estándares fijos de seguridad que no dependan del lugar geográfico, sino del nivel del evento.

Estos son criterios que AIDA, por ejemplo, ha venido promoviendo en sus competiciones: evaluación previa, simulacros de emergencia, participación de personal médico especializado, comunicación inmediata.