Lo que el rugby (y el deporte) masculino puede aprender de este Mundial femenino
Víctor García
septiembre 3, 2025

El deporte femenino está marcando una manera de vivirlo que va más allá de lo deportivo y que se diferencia notablemente de las disciplinas masculinas. Lo que se vive estos días en Inglaterra con la Copa del Mundo femenina de rugby confirma una tendencia que ya dejaron clara el Mundial de fútbol femenino de 2023 en Australia y Nueva Zelanda, la reciente Eurocopa de Suiza o el Mundial femenino de baloncesto de 2022 en Sídney: competiciones seguras, con estadios llenos, un ambiente festivo y una relación entre jugadoras y aficionados que redefine la manera de vivir el deporte.

El director ejecutivo de World Rugby, Alan Gilpin, ha subrayado la importancia de lo que está ocurriendo en Inglaterra. Las jugadoras no solo ‘trabajan’ e inspiran en el campo, también lo hacen cuando interactúan con los aficionados, firman autógrafos, posan para selfies, bailan tras los partidos o se dirigen directamente al público en redes sociales. “Las percepciones sobre nuestro deporte están cambiando y, en muchos casos, desapareciendo por completo. Creemos que el rugby masculino debe seguir este ejemplo. Más accesibilidad y más personalidad crean más estrellas”.

La captación de nuevos públicos

Los datos son reveladores. El 90% de los aficionados que han asistido a partidos del Mundial de rugby en Inglaterra —muchos de ellos debutantes en este deporte— aseguran que volverían a hacerlo. Gilpin recalcó que esta cercanía no resta competitividad, sino que puede convertirse en un potenciador del rendimiento: “Si algo está generando compromiso con los aficionados y alegría en las jugadoras, puede ser un habilitador del rendimiento, no una distracción”.

World Rugby ya prepara un dossier con estadísticas e historias de este torneo que se compartirán de cara al Mundial masculino de 2027 en Australia, con el objetivo de convencer a equipos y federaciones de que el contacto directo con los aficionados no debilita el juego, sino que lo fortalece.

Quien no entienda el deporte femenino

Hay a quien toda esta explosión no le gusta o, simplemente, no la entiende. Y esa frustración la expresa desairadamente en redes sociales. Para estos casos, la organización ha recurrido a la inteligencia artificial de cara a detectar y denunciar abusos en línea, una medida que, según Yvonne Nolan, directora de la competición, es necesaria ante la atención mediática sin precedentes. “No lo aceptamos ni lo toleramos y actuaremos donde sea posible”, afirmó. Esta medida ya se había implementado por parte de UEFA en la pasada Euro femenina de Suiza.

Lo que ocurre en Inglaterra no es un caso aislado. En 2023, el Mundial de fútbol femenino en Australia y Nueva Zelanda batió récords de asistencia con casi 2 millones de espectadores y una final en Sídney ante 75.784 personas, demostrando que el fútbol femenino ya es un fenómeno global. Un año antes, en 2022, el Mundial femenino de baloncesto en Sídney congregó a más de 145.000 aficionados, la cifra más alta en la historia del torneo, con partidos en un ambiente festivo y sin incidentes.