Las diferencias de sostenibilidad entre los próximos JJOO de verano y de invierno
Juan José Saldaña
agosto 27, 2025

La sostenibilidad se ha convertido en la brújula que guía a los grandes eventos deportivos, y los Juegos Olímpicos no son la excepción. Mientras Los Ángeles 2028 busca proyectar una visión basada en la innovación californiana y la reducción del impacto a través del uso de infraestructura ya existente, Milano Cortina 2026 encara el desafío de conjugar tradición alpina, nuevas obras y exigencias ambientales en un contexto completamente distinto: el invierno europeo.

Las diferencias no son menores. En Los Ángeles, el calor, la sequía y la huella urbana son los grandes desafíos; en Milán y Cortina, en cambio, el legado pasa por la nieve artificial, el consumo energético en zonas montañosas y la necesidad de construir o renovar instalaciones que garanticen la viabilidad de las competiciones. Ambos proyectos dialogan con el mismo lenguaje —la sostenibilidad—, pero cada uno enfrenta dilemas únicos.

Un plan alpino marcado por la eficiencia

El ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, aseguró que el plan maestro de Milano Cortina se completará a tiempo y que los Juegos se celebrarán bajo un modelo ambiental y económicamente eficiente. La confirmación llegó en la Reunión de Rimini, donde el ministro destacó que las obras esenciales ya están finalizadas, dejando para después de los Juegos Paralímpicos aquellas que pueden aplazarse sin comprometer el desarrollo de la cita olímpica.

Más allá de las construcciones, Italia apuesta por un enfoque integral: la creación de un Foro de Sostenibilidad y Legado Olímpico permitirá medir la eficiencia energética, el ahorro de agua, la utilización de materiales reciclados y la correcta clasificación de residuos. Pero la sostenibilidad no se limita a lo ambiental; también se extiende a lo social y económico, con un presupuesto equilibrado que, según Abodi, evitará que los Juegos dejen un peso financiero negativo, como ocurrió en ediciones pasadas.

Los contrastes con el modelo californiano

En paralelo, Los Ángeles ha optado por un camino radicalmente distinto: prácticamente no habrá nuevas construcciones. Su estrategia es aprovechar estadios y arenas ya consolidadas, con un plan de impacto centrado en la cultura local, la movilidad sostenible y la innovación tecnológica. En lugar de levantar pistas o centros de deslizamiento desde cero, LA28 se presenta como el ejemplo de unos Juegos de verano “low impact”, donde la reutilización es el gran motor del legado.

Este contraste revela la esencia de cada sede. Milano Cortina apuesta por resolver los retos propios de unos Juegos de Invierno —infraestructura especializada, condiciones climáticas extremas y modernización de recintos históricos como el Centro de Deslizamiento Eugenio Monti—, mientras que Los Ángeles pone la sostenibilidad en clave de ciudad global, sin grandes obras pero con un enfoque cultural y tecnológico. Dos caminos distintos, pero con un mismo objetivo: demostrar que los Juegos Olímpicos pueden dejar un legado positivo, más allá del espectáculo deportivo.