El paratletismo en Estados Unidos sigue enfrentando desigualdades en infraestructuras y financiación respecto al atletismo olímpico, a pesar de que los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 ya se vislumbran en el horizonte. Durante años, los campeonatos nacionales y pruebas paralímpicas se han celebrado en instalaciones con falta de accesibilidad, deficiencias técnicas y escasa atención mediática. Hasta el año pasado, las sedes solían ser pistas de institutos o universidades comunitarias sin los mínimos estándares para atletas, público o prensa.
“Teníamos pistas con baches, fosas de salto de longitud demasiado pequeñas y pocas facilidades para los atletas. No había agua suficiente durante las competiciones”, relató Tatyana McFadden, para The Guardian, una de las atletas más destacadas del paratletismo estadounidense. La financiación también muestra disparidades: aunque desde 2021 las primas por medallas paralímpicas se equipararon a las olímpicas, otras compensaciones relacionadas con el entrenamiento, el material o los viajes permanecen notablemente inferiores.
«Tenemos que seguir haciéndonos preguntas»
Los recientes Campeonatos Nacionales de Atletismo al Aire Libre se celebraron en el emblemático Hayward Field de Eugene, por primera vez con la participación conjunta de paratletas y atletas olímpicos. «Ver que la integración está ocurriendo de verdad es algo muy emocionante», dijo el velocista Jarryd Wallace, cuatro veces paralímpico y defensor desde hace años de la equidad. «Demuestra cuánto hemos avanzado. Pero, para alcanzar cotas aún más altas, tenemos que seguir haciéndonos preguntas. Nadie sabe aún con certeza cuál es el camino correcto. Estamos descubriendo cuáles son las necesidades, qué recursos y oportunidades existen. Y creo que eso nos va a impulsar hacia lugares a los que el deporte paralímpico estadounidense nunca ha llegado.»
Este tipo de competiciones en instalaciones de primer nivel han ganado visibilidad, aunque los atletas señalan que es necesario mantener este impulso para llegar a 2028 con una estructura competitiva sólida. “Quiero ganar, no busco disfrutar de la atmósfera o los fans. Podría correr en un aparcamiento si hiciera falta, solo quiero superar al de al lado”, declaró Jimenez-Vergara.
«No sabes dónde encontrar entrenadores»
Una de las mayores dificultades para el paratletismo estadounidense es la falta de un sistema que conecte el deporte juvenil paralímpico con la élite internacional. “Después de ganar en campeonatos regionales o estatales, no hay un camino claro hacia la competición mundial. No sabes dónde encontrar entrenadores o cómo dar ese salto”, explicó Amanda McGrory, exatleta y comentarista especializada.
Jimenez-Vergara experimentó estas dificultades hasta que su antigua entrenadora le conectó con Joaquim Cruz, técnico del equipo paralímpico, y accedió al Centro Olímpico y Paralímpico de Chula Vista, lo que mejoró su rendimiento notablemente.
Olímpicos y paralímpicos unidos
Este año se formalizó la fusión entre USA Track and Field –USATF– y el programa paralímpico, reflejando una integración que ya existía en la práctica. Desde 2005, muchos atletas paralímpicos entrenan con sus compañeros olímpicos y comparten entrenadores y recursos. La administración decidió unificar los campeonatos nacionales paralímpicos y olímpicos, una medida que busca fortalecer el apoyo y la visibilidad del paratletismo en todo el país.
Con el acceso a entrenadores personales, nutricionistas y psicólogos deportivos, Jimenez-Vergara consiguió medallas en los Juegos Parapanamericanos de 2023 y mantiene una rivalidad con Romanchuk. Se perfila como uno de los principales representantes estadounidenses para Los Ángeles 2028. No obstante, Estados Unidos debe implementar un sistema efectivo de descubrimiento y desarrollo de nuevos talentos si quiere mantenerse competitivo frente a países con estructuras más avanzadas.
Competitividad global y el papel de la USATF
China, Brasil, Reino Unido y otras potencias han avanzado significativamente en la detección y formación de atletas paralímpicos. La USATF posee un modelo consolidado para la identificación y formación de talentos en atletismo olímpico que podría aplicarse al paratletismo con los recursos adecuados.
El traslado de los nacionales paralímpicos a Hayward Field fue un paso importante para la integración, pero quedan muchas mejoras pendientes en financiación, apoyo institucional y estructura de base para que Estados Unidos pueda afrontar con garantías los Juegos Paralímpicos de 2028, en su casa.



