De las pistas de esquí a los campos de hockey: el camino entre países de Flora Peel
Javier Nieto
agosto 10, 2025

Flora Peel podría estar ahora preparándose para formar parte del equipo británico en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, pero su camino la ha llevado hacia el hockey sobre hierba. Con el EuroHockey 2025 a la vuelta de la esquina, que se celebra del 8 al 17 de agosto en Mönchengladbach.

Peel no siempre soñó con jugar al hockey sobre hierba. Su infancia transcurrió entre montañas, nieve y competiciones de esquí alpino. Nacida en Cheltenham, una ciudad inglesa conocida por su tradición ecuestre, pronto cambió el ambiente del suroeste de Inglaterra por los Alpes franceses, donde vivió gran parte de su niñez.

En ese entorno, el esquí era algo más que una afición familiar. Las mañanas comenzaban temprano, con equipamiento al hombro, bajadas técnicas y un ambiente competitivo que no tardó en asumir como parte de su día a día. “Mi madre nos metía a las tres en la furgoneta y nos llevaba a entrenar a las seis de la mañana. Era nuestra rutina. Nos encantaba”, recordó en una entrevista con ‘The Telegraph’. A los 12 años, Flora se proclamó campeona británica de eslalon, pero una escena concreta provocó un cambio de rumbo.

«No quería seguir arriesgando así cada día»

Un accidente sufrido por su hermana Lucy durante un descenso obligó a la familia a replantearse su relación con el esquí. Aunque la recuperación fue favorable, la experiencia dejó huella. “Vi cómo mi hermana se hizo daño de verdad. Me di cuenta de que no quería seguir arriesgando así cada día. Ya no me parecía divertido”, explicó Peel. Aquel momento, marcó el inicio de una transición personal. Poco después, la familia se trasladó a los Países Bajos, donde el esquí desapareció de su vida cotidiana.

Allí encontró una forma diferente de entender el deporte, basada en la colaboración y la convivencia. “El esquí es muy individual. Estás sola, bajando una pista, con tus pensamientos. Con el hockey descubrí lo que significa formar parte de un equipo. Eso me atrapó desde el primer día”, dijo en declaraciones recogidas por ‘GloucestershireLive’. En La Haya, donde residió durante varios años, comenzó a entrenar en clubes locales que ya contaban con estructuras de élite.

Un entorno familiar poco común

Lejos del foco competitivo, su entorno familiar también despertaba interés. Peel es descendiente directa de Robert Peel, primer ministro británico del siglo XIX y considerado el padre de la policía moderna en el país. “Solía contarlo como curiosidad cuando llegué a la universidad”, comentó entre risas. “Es una historia curiosa, pero nunca tuvo impacto real en lo que hago”. La vida en el extranjero, en cambio, sí dejó una huella duradera y vivió diferentes formas de ver el deporte.

Durante su etapa en Francia, además del esquí, Peel también participaba en actividades como la natación y el atletismo. En verano, alternaba los entrenamientos con salidas familiares al lago y juegos con sus hermanas, en un entorno en el que el deporte estaba presente, pero no era una obligación. “Mis padres nos animaban a probar de todo, sin presión. Eso me ayudó después, cuando dejé el esquí. No sentí que estaba fracasando, sino simplemente cambiando”, recordó.

El regreso a casa: «Necesitaba parar»

Tras años de formación deportiva en el extranjero, Peel regresó al Reino Unido para continuar su carrera académica. Durante un tiempo, combinó los estudios con entrenamientos, y más adelante con su trabajo como paralegal deportiva. La intensidad del calendario profesional y los viajes con la selección la llevaron a hacer una pausa temporal tras los Juegos de París 2024. “Necesitaba parar. Por primera vez en mucho tiempo, quería tener una rutina normal, vivir en Londres, salir con amigos, ir a trabajar y no pensar en el deporte las 24 horas”, escribió en redes sociales a principios de año.

Poco después, anunció su regreso al programa de Gran Bretaña para preparar el EuroHockey 2025. Aunque su carrera actual está enfocada en el hockey, su formación y vivencias como esquiadora siguen muy presentes. “Todo lo que aprendí bajando montañas me ha servido en el hockey: la concentración, la disciplina, y sobre todo, la confianza en una misma. Son deportes muy distintos, pero las sensaciones no se olvidan nunca”, afirmó.