Arabia Saudí se posiciona para controlar el boxeo tras los cambios en la Ley Ali
Juan José Saldaña
agosto 1, 2025

La histórica Ley de Reforma del Boxeo Muhammad Ali, aprobada en el año 2000 para proteger los derechos de los boxeadores frente a promotores y organismos corruptos, podría quedar severamente debilitada si prospera una nueva iniciativa legislativa en el Congreso de EE. UU. La propuesta, presentada por los representantes Brian Jack y Sharice Davids, busca «modernizar» las regulaciones federales del boxeo, pero en la práctica abre la puerta a un modelo tipo UFC, controlado por una sola entidad promotora, y con el respaldo económico de Arabia Saudita.

El nuevo proyecto de ley permitiría crear Organizaciones Unificadas de Boxeo (UBO), alternativas a los organismos tradicionales como el CMB o la OMB. Esto facilitaría el ascenso de Zuffa Boxing, una iniciativa conjunta entre TKO Holdings Group —propietaria de la UFC— y Sela, una filial del Fondo de Inversión Pública saudí. Esta nueva estructura pone en jaque el ecosistema regulador del boxeo profesional y genera serias preocupaciones entre expertos legales, que advierten sobre una posible concentración total del poder en manos de los promotores.

Un modelo con sello saudí y control centralizado

Zuffa Boxing, que debutará en septiembre de 2025 con un combate entre Canelo Álvarez y Terence Crawford, representa la incursión más ambiciosa de Arabia Saudita en el boxeo. Con el respaldo del príncipe heredero y la supervisión de Turki al-Sheikh, esta empresa tendría el poder de establecer clasificaciones, títulos y reglas propias, sin pasar por los organismos reguladores existentes. En teoría, esto promete combates entre los mejores y una mayor claridad en las jerarquías, pero en la práctica destruye el equilibrio competitivo y la independencia del deporte.

El abogado Erik Magraken advierte que esta reforma permitiría a los promotores “controlar el rango y el título”, lo que elimina uno de los pilares fundamentales de la Ley Ali: la separación entre promotores y órganos sancionadores. Aunque el proyecto contempla ciertas medidas de protección —como pagos mínimos y seguros ampliados—, su implementación crearía barreras de entrada para promotores independientes. Esto dejaría el camino libre a Zuffa Boxing y Arabia Saudita para dominar la escena global, redefiniendo el boxeo como un espectáculo centralizado bajo sus propios términos.

Riesgos de monopolización y debilitamiento de derechos

El modelo propuesto se basa directamente en el sistema de la UFC, una organización que ha sido objeto de múltiples críticas por explotar a sus luchadores. A pesar de generar ingresos millonarios, la UFC destina solo un 15-18 % a sus atletas, en contraste con ligas como la NFL o la NBA. La empresa ha reprimido intentos de sindicalización y fue demandada por prácticas anticompetitivas, resolviendo recientemente una demanda por 375 millones de dólares. Ahora, ese mismo enfoque podría trasladarse al boxeo profesional, un deporte donde los deportistas, hasta ahora, podían negociar con mayor autonomía.

Aunque la nueva legislación no deroga formalmente la Ley Ali, sí permite la creación de un ecosistema paralelo que anula en la práctica muchas de sus protecciones. La participación de Davids, exluchadora de MMA, y el apoyo de la viuda de Ali han sido fundamentales para legitimar el proyecto. Sin embargo, críticos sostienen que esta jugada beneficia principalmente a Arabia Saudita, que ha desplegado una ambiciosa estrategia de soft power deportivo, invirtiendo miles de millones para controlar la narrativa, silenciar críticas y convertirse en el nuevo epicentro del boxeo mundial.