En agosto de 2021, Liviu Crisan, presidente de la World Union of Karate-Do Federations (WUKF), envió una carta abierta a Antonio Espinós, presidente de la World Karate Federation, con copia al entonces presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach. El mensaje fue respetuoso, pero firme y con visión de futuro. Aunque Crisan elogió el desempeño de los atletas de la WKF en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, también expresó una preocupación grave: el karate había sido excluido del programa olímpico de París 2024, y el futuro del deporte dentro del Movimiento Olímpico era incierto.
Sin embargo, la exclusión de los Juegos Olímpicos no es el único problema. Está emergiendo una cuestión más profunda y sistémica. La WKF ha recibido autoridad exclusiva para representar al karate en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026. Como consecuencia, solo los atletas afiliados a la WKF a través de sus federaciones nacionales serán elegibles para participar. En términos prácticos, esta decisión excluye automáticamente a millones de jóvenes karatekas que entrenan y compiten bajo otras federaciones internacionales como la WUKF, la ITKF, la IKO y otras. Estos atletas, pese a su talento y dedicación, no tendrán ninguna vía para llegar a los Juegos Olímpicos de la Juventud.
Una carta por la igualdad, pero un sistema que excluye
La Carta Olímpica es clara en cuanto a sus principios de equidad.
«La práctica del deporte es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte, sin discriminación de ningún tipo.» Carta Olímpica, Principio Fundamental 4
«Todas las organizaciones deportivas y los atletas deben tener acceso igualitario a los Juegos Olímpicos, sin exclusión injusta.» Carta Olímpica, Regla 19
A la luz de estos principios, el modelo actual plantea serias preocupaciones éticas y estructurales. El reconocimiento por parte del COI de una sola federación para el karate ha creado un sistema de gobernanza que deja fuera a la gran mayoría de los practicantes en todo el mundo. Comunidades enteras de atletas quedan excluidas, no por falta de mérito, sino por decisiones administrativas relacionadas con su afiliación nacional o internacional.
Esto constituye una forma estructural de exclusión. Castiga a jóvenes deportistas por pertenecer a la «federación equivocada», incluso cuando esa federación es activa, legítima y ampliamente respaldada en su región.
¿Quién debe rendir cuentas?
Es válido preguntarse por qué el COI, una organización que defiende valores como la igualdad y la inclusión, ha apoyado un modelo que fomenta el monopolio y la división dentro de la comunidad global del karate.
Al reconocer únicamente a la WKF, el COI ha contribuido a crear un entorno en el que la diversidad de estilos, sistemas de gobernanza y filosofías se ve reducida a un único formato. Esto ha dado lugar a casos documentados de atletas sancionados por competir en eventos fuera del circuito WKF, y ha contribuido a la marginación de estilos y sistemas que no forman parte del marco dominante.
Esta no es una crítica personal hacia ningún individuo del liderazgo actual del COI. Es un llamado a la reflexión institucional sobre cómo el propio Comité puede alinearse mejor con los valores que promueve. La nueva presidencia del COI representa una oportunidad para revisar estructuras arraigadas y abrir la puerta a sistemas más justos e inclusivos.
¿Un nuevo capítulo olímpico para el karate?
Con un nuevo liderazgo llega una nueva oportunidad. El COI tiene ahora la posibilidad de corregir el rumbo y dar pasos hacia un futuro más abierto y representativo para el karate. Eso implica dialogar con otras federaciones, ampliar los sistemas clasificatorios y reconocer la verdadera diversidad del deporte en todo el mundo.
Millones de jóvenes karatekas no deberían quedar excluidos del sueño olímpico por razones burocráticas. El Movimiento Olímpico debe empoderarlos, no cerrarle las puertas.
Los Juegos Olímpicos de la Juventud 2026 pueden marcar un punto de inflexión. Pero solo si el COI elige la inclusión en lugar de la exclusión, y se compromete plenamente con los valores que durante tanto tiempo ha proclamado defender.
