A un año del Foro Mundial sobre los Refugiados, el deporte sigue demostrando su poder transformador para las comunidades desplazadas. Durante el evento, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, subrayó la importancia de las alianzas multisectoriales para apoyar a los refugiados y personas desplazadas por conflictos. En este contexto, la Coalición Deporte para Refugiados, formada por la Fundación Olímpica para los Refugiados (ORF), ACNUR y la Fundación Scort, ha alcanzado a casi medio millón de personas a través de actividades deportivas y lúdicas, evidenciando el impacto positivo de estas iniciativas.
En diciembre de 2023, Bach presentó el Compromiso de Múltiples Partes Interesadas sobre el Deporte para la Inclusión y la Protección, un esfuerzo por utilizar el deporte como una herramienta clave para la integración de los desplazados. Este compromiso ha dado como resultado la colaboración de más de 143 entidades y la implementación de programas en 82 países, beneficiando a más de 445,000 personas afectadas por el desplazamiento. Un aspecto destacado es el fortalecimiento del acceso al deporte mediante la rehabilitación o construcción de más de 100 espacios deportivos, que han permitido que más de 120,000 personas se beneficien de estas oportunidades.
UN MOVIMIENTO SIGUE CRECIENDO
El progreso logrado en el último año es el resultado de un esfuerzo colectivo entre diversas organizaciones que trabajan en el ámbito deportivo. La Coalición de Deporte para Refugiados ha sido crucial para unir a estas entidades y fomentar la colaboración entre ellas. Más del 70% de las organizaciones comprometidas han implementado sus promesas en colaboración con otras, mostrando el poder de las alianzas multisectoriales en la labor de apoyo a las personas desplazadas.
Además, la participación del Movimiento Olímpico ha sido significativa en este proceso. 33 Comités Olímpicos Nacionales y 24 Federaciones Internacionales se han comprometido a apoyar a los desplazados a través del deporte. Este trabajo conjunto demuestra que el deporte no solo es una herramienta de inclusión, sino también una plataforma poderosa para empoderar a los jóvenes refugiados, ayudándoles a reconstruir sus vidas y encontrar su lugar en el mundo.
